mi familia, mi compania

viernes, 24 de enero de 2014

Cap.3: Por fin solos, tu y yo


El estaba en su cama durmiendo, como un bebe en los brazos de la madre, yo lo observaba de tenida mente sin poder quitarle los ojos de encima, la habitación era de rosa pálido, tenía un sillón negro, una cama matrimonial, que parecía de la realeza digna de el palacio de Versalles, un ropero de el mismo tamaño que la pieza y la pieza era de 10m por 10m. El se estaba despertando y me empecé a poner nerviosa, Jasper apareció junto con Alice y unas cuerdas con las que lo amarraron a la cama.
–donde estoy? –pregunto Robert mientras habría los ojos y miraba para todos lados –quienes son ustedes? –pregunto después cuando nos miraba a cada uno, yo me percate que Jasper y Alice se tensionaron cuando Robert empezó a girar la cabeza para un lado y el otro, creando viento, que golpeaba en la cara de Jasper y Alice .
–Alice, Jasper, vayan de caza yo me quedo, no se preocupen –les dije mirando a Robert pero llevando la cabeza a ellos, me senté en el suelo mientras ellos a una velocidad humana se iban.
–que quieren? –pregunto Robert, cuando estuvimos solos. Su cara era de preocupación, lo cual rompió mi barrera de ser solo su sirviente. Ósea darle lo que necesite y no hablarle solo sonreir y vivir como si la situación fuese normal.
–tu paz –le conteste. –solo tu tranquilidad, aquí puedes hacer lo que quieras, menos llamar a alguien, es una isla, se llama isla jade, es mi casa, bueno la de Jasper y Alice –le dije midiendo mis palabras para no asustarlo, pero no funciono, su cara paso al miedo rápidamente. –no te preocupes, no te obligaremos a nada que no quieras, pero si lo que quieres es volver a esa vida sin privacidad y paz, te lo daré pero no debes decir a nadie lo que paso aquí –le dije demasiado rápido por miedo a que se pusiera a gritar.
–tu solo quieres que disfrute una vida “¿normal?” –pregunto. Yo solo asentí una vez, el sonrió lo cual me desconcertó un poco.
–porque sonríes? –le pregunte con verdadera curiosidad.
–eres la primer mujer que llega a este extremo para que tenga una vida “normal” –dijo señalando las cuerdas cuan mencionaba la palabra extremo, y luego las comillas en la palabra normal, no pude evitar sonreír al ver que le agradaba mis locos actos.
–y tu porque sonríes? –me pregunto.
–por que te gusto que te haya secuestrado en una isla que esta oeste de california, …mmm –hice una sonrisa tímida, por vergüenza.
–que linda sonrisa, cómo te llamas? –me pregunto muy tranquilo. Me estaba resultando incomodo el piso, por lo que me levante y me recosté en un sillón que se encontraba a la derecha de la cama, me coloque de forma de estar frente a él.
–Esmeralda Greene, y gracias –le dije. –pero puedes decirme Esme  –le dije tirándome para atrás y sonreír al recordar que en crepúsculo Esme es la que más se preocupa por Edward.
–entonces debo decirte ¿madre?, Esme –pregunto riendo sarcásticamente, porque al parecer también lo noto y nos reímos a la par su risa era hermosa musical, sentía como si flotaba en un millón de notas musicales, que juntas formaban una hermosa melodía, que esa melodía era su risa.
–no solo dime como tu quieras, Esmeralda Luna Greene, es mi nombre completo –dije sonriendo. Luego me percate de que el necesitaba comer al igual que yo. –quieres comer algo? –
–si me encantaría, que ahí de comer?, y qué hora es? –pregunto. Mientras yo me levantaba del  sillón, para sacarle las sogas. –que haces? –pregunto cuando me acercaba a él.
–piensas comer atado a la cama? –le pregunte mientras le sacaba las soga de las manos, para luego bajar hacia los pies.
–gracias –dijo cuando termine note que la soga le había hecho marcas en los tobillos y manos.
–lo… siento fui una tonta al atarte de esa manera, lo lamento mucho deberás… lo siento –dije soltando las palabras rápidamente entre sollozos y con mucha culpa, en ese momento caí de rodillas a suelo.
El se agacho para tomarme los hombros, en ese momento mi pulso dio un golpe violento, mi respiración se detuvo, una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo, pero sobre todo sentí que el tiempo se detuvo.
–esmeralda, no hay nada de que disculparse, esto(levanto las muñecas)no es nada, en serio no duele, no incomoda, no siento nada respecto a mi muñecas y tobillos. –me dijo en un tono muy sincero, asique le creí y le conteste mientras nos levantábamos y me secaba las lagrimas que recorrían mis mejillas.
– son las una de la tarde y comeremos lo que tu quieras. –le dije mientras salimos de la pieza y bajamos las escaleras –te gusta? –pregunte al ver su cara de asombro, tenía los ojos bien abiertos al igual que la boca. Lo único que hiso es asentir, tome su mano y lo lleve a recorrer la casa le señalaba cada habitación, le conté que había otra habitación para el al lado de la mía, y que la habitación de Alice y Jasper se la ultima en el pasillo, le explique por qué era eso y se rio con migo.
Cuando llegamos a la cocina, entraban por la puerta trasera, Alice y Jasper, con la ropa toda rasgada echa trisas, mi primer pensamiento fue obvio, pero después me calme cuando vi u poco de sangre en la camisa toda rota de Jasper, pero aun así, tenía el mismo pensamiento, Jasper asintió y sonrió un poco.
–vayan a cambiarse, yo preparare el almuerzo para mí y Robert –dije, ellos asintieron y salieron de la cocina a paso humano.
–acaso no ellos no van a comer? –pregunto Robert, mientras nos acercábamos a la heladera. –y porque tenían la ropa toda rasgada? –termino de preguntar, gusto lo que no quería.
–no, ellos tienen un horario de alimentación distinto al nuestro –no, no podía decirle la verdad, Alice y Jasper probaron la forma de alimentación de crepúsculo, dicen que es difícil contenerse, pero porque soy como su hija o hermana, lo harán, harán todo lo necesario, por mi y solo por mí.
–que es lo que quieres comer? –pregunte tomando la manija de la heladera.
–filete término medio, con papas a la francesa(papas fritas) –me dijo algo avergonzado –quieres que te ayude a cocinar? –me pregunto.
–Solo si tu quieres –le dije sacando las cosas que necesitaría. Tome un cuchillo, el pela papas, una sartén, una hoya para freír, y coloque todo sobre la mesada.
Era hermoso no podía para de mirarlo, tenia al hombre que toda mujer quiere, cocinando dos filetes y que despues comeríamos juntos, vaya si fuse un sueño espero nunca despertar.
El se percato de mi constante mirar, -acaso quieres desnudarme con la mirada? –pregunto entono bromista.
–si, …digo no …digo si … pero no puedo… quiero decir …ah …lo siento –dije y me fui directo a mi habitación un poco furiosa y avergonzada de mis actos. Me recosté en mi cama no podía creer lo que había hecho, le había confesado al hombre más hermoso del mundo que lo deseaba, en mi interior reía por simple mente tener el valor, inconsciente de declarar mis deseos, no es que no lo allá hecho antes, pero en voz alta era un tanto avergonzarte, y más frente a él.
A los minutos de haberme recostado sobre la cama, alguien toca la puerta, sabía perfectamente que no eran ni Alice ni Jasper, ya que si ellos hubieran querido hablar con migo, habrían entrado por la ventana.
Por lo que fui a la puerta, al tocar el pica porte, el corazón parecía acelerar mas su pulso con cada milésima que pasaba, gire el picaporte y al pegar un suave tirón para abrir la puerta, ahí estaba el, tan hermoso y magnifico, pero esta vez, estaba con cara de culpa y disculpa, yo no pude evitar sonreír al pensar que él se disculpaba por algo que yo no podía evitar.

–lo lamento, no quería incomodarte –dijo en tono sincero pero triste, que rompió toda barrera de autocontrol, por lo que salí de el cuarto, tome sus orejas, lo atraje hacia mí, y lo bese.

No hay comentarios:

Publicar un comentario